BonoIncentivo lleva dieciocho años vendiendo bonos de viaje. Pero no a viajeros.
Sus clientes son empresas que usan esos bonos como herramienta promocional: para impulsar ventas, fidelizar clientes o captar contactos. El viaje no es el producto final, es el gancho emocional del incentivo.
El problema: todo el mundo entiende mal lo que venden
Aquí hay una confusión que lo contamina todo.
Si dices "bonos de viaje", el mundo entiende agencia de viajes. Y entonces tu publicidad empieza a atraer a particulares buscando escapadas baratas.
Ese tráfico es abundantísimo, es barato y no sirve absolutamente para nada. Cada uno de esos contactos consume atención comercial y no puede comprar lo que se vende, porque lo que se vende son cientos de bonos a una empresa.
El producto es un viaje. El cliente es un director de marketing. Son dos mundos que no se tocan.
Y hay un segundo malentendido, más sutil y más caro: contra quién compiten. No compiten con agencias de viajes ni con cajas de experiencias. Compiten con la tarjeta regalo de Amazon y con el merchandising promocional.
Esa distinción lo cambia todo, porque contra una tarjeta genérica el argumento es demoledor: el viaje tiene un valor percibido muchísimo más alto con un coste controlado. Contra una agencia de viajes, en cambio, no tendrían nada que decir.
Cómo se enfoca
Lo primero, apartar activamente al consumidor final. Suena raro rechazar tráfico, pero cada particular que entra es tiempo comercial gastado en alguien que nunca comprará.
Lo segundo, como en toda captación B2B, hablarle al decisor: alguien de marketing o de ventas que tiene un objetivo trimestral y un presupuesto promocional. A esa persona no le interesan los destinos. Le interesa que su promoción convierta más.
Y lo tercero, montar el embudo asumiendo el ciclo largo del B2B: hay presupuesto que aprobar, hay calendario de campaña y hay varias personas decidiendo. Nadie compra el primer día.
Qué te llevas de aquí si vendes a empresas
Si tu producto se parece a algo de consumo pero tu cliente es una empresa, tu primer trabajo con Google Ads es apartar al consumidor, no atraerlo.
Y define contra quién compites de verdad. Muchas veces el competidor no es el que se te parece, sino el que ocupa el mismo presupuesto en la cabeza de quien decide. En este caso no es una agencia de viajes: es una tarjeta regalo.

