ESYDE es un centro de formación profesional y posgrados, con campus presenciales y su propia academia. Su problema al empezar era el más habitual del sector educativo: generaba leads sin control.
Y "sin control" no significa pocos. Significa muchos, baratos, y sin ninguna relación demostrable con las matrículas.
El problema: el interés en formación es gratis
Pedir información sobre un ciclo o un máster no cuesta nada y no compromete a nada. Por eso, en cuanto una campaña de formación se optimiza a formularios, se llena.
El panel se ve espectacular. El coste por lead baja. Todo el mundo felicita a la agencia.
Y en admisiones, mientras tanto, el equipo se pasa el día llamando a gente que preguntó por curiosidad, que no tiene el dinero, o que ni recuerda haber rellenado nada.
Cientos de interesados y las mismas matrículas del mes pasado.
Lo que cambió
Cambiar la unidad de medida: de leads generados a alumnos matriculados.
Es un número mucho más pequeño y bastante menos lucido, pero es el único que tiene relación con la facturación. Y en cuanto se empieza a mirar, aparece lo de siempre: campañas que llenaban el CRM y no matriculaban a nadie, conviviendo con otras que traían menos gente y sostenían el curso.
A partir de ahí, el presupuesto se mueve hacia lo que matricula y se concentra en los periodos donde de verdad se decide, en lugar de repartirse plano durante todo el año.
Qué te llevas de aquí si vendes formación
El coste por lead es la métrica más engañosa que existe en el sector educativo, porque el interés es gratis y abundante.
Pregúntate cuánto te cuesta un alumno matriculado. Y compáralo con lo que te deja ese alumno. Es un cálculo incómodo la primera vez y es el que te dice si tu publicidad funciona o solo lo parece.


